miércoles, 15 de octubre de 2008

SANTA TERESA DE ÁVILA, CERROS DE ÚBEDA Y CALENDARIO GREGORIANO


Hoy -15 de octubre-, según el santoral romano, corresponde felicitar en su onomástica a todas a quienes llamamos Teresa y Mayte (por contracción de Maria Teresa frente a Maite, de origen vascuence).

Se celebra el día del fallecimiento de la Doctora de la Iglesia Santa Teresa de Jesús. En 1970 se convirtió, junto con Santa Catalina de Siena, en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a tan alta condición, bajo el pontificado de Pablo VI.

Reformadora de la Orden Carmelitana, con el también abulense (Fontiveros) Juan de Yepes Álvarez, más conocido por San Juan de la Cruz, (Patrono de los poetas en lengua española (1952) y también Doctor de la teología mística desde el pontificado de Pío XI (1926), con quien compartió confesionario y “levitaciones espirituales”, representan la mística española. De este tenor, es rica su fuente literaria: “Camino de perfección”, “Castillo interior o Las Moradas” y “Su Vida”, escrita por mandato de su confesor, cuyos restos descansan en Segovia, por traslado clandestino desde Úbeda, lo que dio a conocer esta tierra más que lo fuera desde el s. XIII, cuando el rey cristiano Afonso VIII, dispuesto a asaltar la ciudad jienense, al volver de la batalla de Las Navas, ubicó a sus caudillos en diversas lomas, confiándoles estar atentos a la orden de ataque, desde las que acudieron todos menos uno, pese a lo que ganó la batalla frente al musulmán. El perezoso fue Álvar Fáñez, quien aquel atardecer descubrió a una mora bañándose en aguas del río fronterizo, quedando ambos cautivos de las mieles del amor. El rey le preguntó, al día siguiente, donde había pasado la noche, desoyendo su voz de avance, a lo que le contestó: “Por esos cerros, Señor”. (Si esta escena se hubiera desarrollado, siglos después, en el fervor del “Mayo 68” se hubiera presentado al monarca, seguido de jóvenes leales, portando un estandarte con el lema “Haz el amor y no la guerra”).

Del mismo modo que a mí, aunque por razones diferentes, se me pudiera decir ahora que “me he salido por los Cerros de Úbeda”, trayéndome a la memoria consejos que D. Quijote dio a Sancho: “¡Eso sí, Sancho! -dijo don Quijote- ¡Encaja, ensarta, enhila refranes; que nadie te va a la mano! ¡Castígame mi madre y yo trómpogelas!. Estoyte diciendo que excuses refranes y en un instante has echado aquí una letanía dellos, que así cuadran con lo que vamos tratando, como por los cerros de Úbeda. Mira, Sancho, no te digo yo que parece mal un refrán traído a propósito; pero cargar y ensartar refranes a troche y moche, hace la plática desmayada y baja”.

Volviendo a la mística, sobre el indiscutido valor de este estilo espiritual en la literatura española es buena muestra de ello que la poesía de San Juan de la Cruz haya descansado en la mesita de noche del socialista español Alfonso Guerra, según propia manifestación, y que, recientemente, el también conmilitón José Luis Rodríguez Zapatero eligiese como regalo literario a Ingrid Betancourt, tras su cautiverio, el pasado mes de Julio, en la Embajada española en París, un ejemplar de “El libro de la vida” de Santa Teresa de Jesús, en una edición de Lumen de Elisenda Lobato García, más por razones literarias que por la espiritualidad religiosa de ambos.

Y, finalmente, centrándonos en el día 15 de octubre que hoy conmemoramos por recuerdo del de 1582, me quiero centrar en la importancia de dicho día, por haber entrado en vigor el Calendario Gregoriano, adelantando diez días el calendario de los territorios dominados por Felipe II, al tañir de las campanadas de la medianoche del día 4, fecha en la que murió la Santa, aunque se la enterrara el día siguiente, 15.