miércoles, 1 de octubre de 2008

CRISIS Y MAESTRO CIRUELA


Con motivo de la actual crisis económica, el Presidente del Gobierno del Reino de España marchó a la capital de Wall Street en donde se le había preparado una cita con importantes empresarios americanos que acudieron hambrientos por conocer “las recetas” –en lenguaje de la cursilería económica- que traía desde el este del Atlántico.

Se trataba de un acto, organizado en Nueva York por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, ante directivos de multinacionales y bancos de inversión americanos que emplean en España a cerca de 33.000 personas, como Pfizer, IBM, Hewlett Packard, Microsoft, Xerox, Boeing, General Dynamics, Philip Morris, Dow Chemical, Google, Merrill Lynch, Bank of America o Citigroup. (algunas de ellas muy conocidas por los internáutas)

En Norteamérica, la Economía es una asignatura muy conocida por sus políticos pues el contribuyente es más exigente que en España a la hora de valorar cómo se cocina y se hace el reparto de la tarta nacional.

Allí es inimaginable “el descorbate” en la Cámara (versión española del destape “positivo” –como la laicidad, ¡qué curioso!-; ¡qué va a ser eso de que sólo la mujer saque pecho!, por aquello de las leyes «Aído» que van a favorecer la igualdad de hombres y mujeres, cuando el Ministerio de Igualdad se estrene una vez que haya hecho la digestión de “las croquetas de mi Puri”) o la entrega de dos bombillas (como si de un Aladino se tratara), a cuenta del ahorro energético. Tampoco sería de recibo un aguinaldo electoral de “400” dólares para celebrar la próxima noche del 31 de octubre un Halloween, en vísperas de la elección del Presidente, el 4 de noviembre siguiente, no fuera a suceder que los niños echaran huevos o espuma de afeitar contra la puerta de La Casa Blanca. (Por cierto, no sé si el Sr. Blanco se ha esforzado lo suficiente, como en campaña insinuó, para influir sobre el fiel de la balanza americana y volcar hacia abajo la bandeja de Obama)

Para representar su complicidad, en pie de igualdad, con los mandatarios europeos bromeó a costa de Berlusconi y Sarkozy, mientras es ninguneado en la reunión, que anteayer anunció el Presidente francés desde Marsella y que se celebrará próximamente en París, con sus colegas italiano, inglés y alemán, para hablar con “una sola voz” desde la UE en la Cumbre del G8, y no tuvo empacho en presentarse como un gobernante que “cumple con su palabra” y en ofrecer el apoyo español a las instituciones educativas norteamericanas para impulsar la enseñanza en español (eso sí, fuera de España).

Al finalizar su participación en el Foro de Liderazgo Mundial, organizado por el Instituto de Análisis Foreign Policy Association, aseguró que España recuperará “pronto” la senda de su crecimiento potencial, gracias, entre otros factores, a sus cuentas públicas saneadas y porque “quizá cuenta con el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional” (¡ahí es ná!, que diría Maleni).

Después de esta promoción de España en Nueva York no es de extrañar que espetara, con sorna, al Jefe de la Oposición, ya en nuestro Senado, que «seguramente Wall Street y todo el sistema financiero internacional están esperando sus propuestas», receloso de que le arrebatara dicho cometido.

Al día siguiente, en Wall Street, alguno de los inversores que acudió a la cocina neoyorkina, de antecedente hispano, se acordó del Maestro Ciruela, aquel que «no sabe leer y pone escuela», recordando que este maestro procedía, de Siruela, localidad de Extremadura, a unos doscientos kilómetros de Badajoz, sin tener nada que ver con el apelativo frutal, y que en su origen rezaba “que quiere enseñar y no tiene escuela”, al verse afligido por la falta de edificio escolar o conflicto docente ocurrido hace siglos.