
Esta mañana me ha venido a la mente el título de la obra “El burlador de Sevilla y el convidado de piedra” (1630), obra de teatro en la que se recoge el mito de “Don Juan Tenorio”, atribuida a Tirso de Molina, libertino universal que daría título a la obra inmortalizada por José Zorrilla y estrenada en el teatro de la Cruz, de Madrid, el 28 de marzo de 1844.
Su recuerdo no sé si es debido a la proximidad de la Noche de difuntos o a la abundante utilización que de la frase sobre el convite se está haciendo por parte de los comentaristas de la política internacional española.
Quienes viven en Madrid tienen la posibilidad de acudir al Teatro Español en donde en estos días se renueva, periódicamente, desde hace más de siglo y medio, la incontinencia amatoria de don Juan y se puede poner a prueba la memoria recordando aquello de “por donde quiera que fui,/ la razón atropellé,/la virtud escarnecí,/la justicia burlé y/a las mujeres vendí…” y tantos otros versos y ripios de la popular obra teatral.
Los menos jóvenes recordarán conmigo la hermosa tradición que cada año, ininterrumpidamente, nos ofrecía Televisión Española con la representación de la obra de Zorrilla en la Noche de cipreses, crisantemos y huesos de santo.
Ahora, la juventud está prendada por el “Halloween”, de All Hallow's Eve (Víspera del Día de los Santos), fiesta de origen céltico que resurgió en los países anglosajones y que ha llegado a los occidentales, vía Estados Unidos, a través del cine y de la televisión.
En lo referente al “convidado de piedra” que, como decía, hoy cobra actualidad entre los comentaristas de la política internacional española, hace alusión en la obra de Tirso, a los episodios en los que don Juan se burla ante la tumba de don Gonzalo de Ulloa, Comendador de Calatrava, a quien había asesinado y lo invita a cenar en la figura de su estatua y ante el asombro del altanero conquistador se presenta la estatua viva de don Gonzalo. (José Zorrilla recupera el tema en los últimos actos de su Don Juan).
Sin embargo, no es afortunada la frase en alusión a la presencia del Presidente del Gobierno español en el “G-20”, ya que si la utilización popular alude a que “el convidado de piedra” pasa desapercibido e ignorado por su anfitrión, en las obras teatrales que han dado vida a esta escena tales convidados, representados por D. Gonzalo de Ulloa, tienen especial relieve dramático, no son mudos e inmóviles, desafían a don Juan y lo matan.
(Don Gonzalo: “Esta es la justicia de Dios: Quien tal hace, que tal pague.” Don Juan: “¡Que me quemo! ¡Que me abraso! ¡Muerto soy!”.