domingo, 22 de febrero de 2009

ZAPATERO A TUS ZAPATOS...

Después de unos días de inactividad en el blog, hoy, por la mañana temprano, he salido de este letargo con la ilusión del ama de casa que se da prisa por llegar a los grandes almacenes antes de que terminen las Rebajas para encontrar las últimas oportunidades que están poniendo en jaque a estos meses de crisis. ¡Sí, Bibiana!; he dicho “ama de casa” porque ese es el título que, para mí, más dignifica a la mujer en los difíciles momentos en que tanto hay que aportar a la enciclopedia de la economía doméstica. Al “Amo de casa” no lo veo de otra guisa que vestido con un delantal  en una viñeta de “El Jueves”, revista que, hoy, pretende emular a mis viejos amigos “La Codorniz” o  “Don José”, aquélla, impresa en papel verde de pésima calidad, que pasó a mejor vida, a sus tres años de edad en 1958, con sólo 128 ejemplares en los kioscos.

Pero mi salida no ha sobrepasado la esquina en la que se encuentra el puesto de prensa. Acompañando a mi desayuno voy pasando páginas y páginas de periódicos entre los que encuentro unanimidad en la información. En unos se acentúan con más negrita los titulares y en otros se destacan en varias columnas, pero sólo varía el tratamiento benévolo o malicioso de la noticia. Sin embargo, me ha llamado la atención una cierta descolocación de los protagonistas de la actualidad.

Veo al Lendakari Ibarretxe que no sé si hace campaña electoral o ha salido con una “murga” estos días de Carnaval; a la Ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, “Maleni” para sus detractores, reclamando de Zapatero la Cartera de Turismo o, no sé si habrá querido decir…, la embajada española en Moscú; al Presidente de la Xunta viajando al País Vasco para ver sobre el terreno el funcionamiento de las ikastolas y trasladar su funcionamiento a las galescolas en favor del galleguismo; al número DOS del PSOE, José Blanco, Pepiño para sus amigos, trasladando su domicilio desde Ferraz, en búsqueda de la Inmobiliaria que le tiene que entregar las llaves de un ático en la Isla de Arosa; al Presidente de la Junta de Andalucía pidiendo “un par de tardes de clase” a Emilio Botín, para cambiar su cargo institucional por el de banquero de Cajas de Ahorro; a los autobuses urbanos de Barcelona que ya abandonaron sus carteles de Coca Cola para pasear a Dios y que ahora aparcan a Éste para abanderar una campaña por la lengua materna; al Ministro de Justicia, Fernández Bermejo, “el furtivo” para sus críticos, reclamando para su Cartera de la Balanza los papeles de Medio Ambiente; a Pedro Rodríguez, el ya conocido como Alcalde, que prefiere abandonar el bastón de mando de la capital onubense para pasar al Guinness World Records en su razón de político mejor pagado; a la candidata a las Elecciones Vascas de la próxima semana, Mari Mar Blanco, vendiendo “la piel del oso” a víctimas del Terrorismo para cubrir banqueta parlamentaria en el Antiguo Instituto Ramiro de Maeztu de Vitoria; y a Hilary Clinton, segunda de Obama, pasando de puntillas por entre los derechos humanos en su viaje a China durante estos días, como en fechas pasadas lo hizo el Presidente Zapatero al recibir en Madrid al ministro chino Wen Jiabao o, más atrás lo hiciera, el Comité Olímpico Internacional, en agosto del pasado año, despreciando el mensaje del Barón Pierre de Coubertin.

Después de tal desatino informativo, me levanto en la confianza de que cuando vuelva a estas páginas veamos que el  Juez Garzón con su abrigo marrón sube, de dos en dos, las escaleras de la Audiencia Nacional sin tener que pedir recomendaciones al Ministro de Sanidad, que Ibarretxe haya regresado de su particular juerga carnavalesca, que Magdalena se encuentre en su despacho para que sean sus colaboradores los que le enseñen la mejor forma de solucionar los problemas del Ministerio, que el Presidente de la Xunta haya dado un repaso a la Constitución, en especial su artículo tercero,  sobre la lengua española oficial del Estado, que José Blanco haya regresado a la calle Ferraz, dejando sus frivolidades inmobiliarias para mejor encauzar la vicesecretaría de su Partido, que Chaves haya abandonado sus estudios sobre Banca y trate de evitar que tantos andaluces tengan que “trabajar en el paro o en el PER”, que los autobuses de Barcelona hayan vuelto a la Coca Cola, que Fernández Bermejo haya armonizado la estética y la política, que el Alcalde de Huelva haya comprendido el lugar que su puesto ocupa en el ranking de cargos oficiales, que Mari Mar Blanco tenga influencia en el Parlamento de Vitoria y consiga erradicar para siempre a los “violentos” para que no haya víctimas y que Obama vuelva a sus raíces y haga realidad lo mejor de sus discursos en la Campaña Electoral a la Presidencia.

domingo, 8 de febrero de 2009

EL SECRETARIO DE ESTADO DEL VATICANO VISITA MADRID


El 25 de enero pasado repasé  la noticia de que “más de 200 personas, convocadas por la asociación Europa Laica, asistieron ayer al mayor encuentro laicista del año, en la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid”. La finalidad de la convocatoria se resumía en demandar al Gobierno y a quienes ocupan cargos públicos que “salgan del armario”, defendiendo los valores del laicismo y trabajando para eliminar los privilegios de los que goza la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas, para que todos los ciudadanos sean tratados en condiciones de igualdad por parte del Estado. 

Afirmaban estos “activistas del laicismo”, “intelectuales”, “artistas” y “periodistas”, según su propia autodefinición, entre los que figuraban como más conocidos Cayo Lara, Coordinador de Izquierda Unida y Enric Sopena, director de El Plural y polémico tertuliano, que urgía hacer público su llamamiento ante la próxima entrevista entre el Secretario de Estado (número 2 del Vaticano), Cardenal Tarsicio Bertone y el Gobierno de Madrid para “hablar sobre la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, blindar los Acuerdos entre el Estado Español y el Vaticano de 1979 y arrancar la colaboración del Gobierno para la organización de la jornada Mundial de la Juventud en Madrid, en el año 2011”

La eliminación de privilegios de la Iglesia Católica, el vacío de crucifijos y símbolos religiosos en las ceremonias públicas, y la ausencia institucional en ritos y ceremonias religiosas, entre otras,  se mencionaron como propuestas prácticas de una enunciación más genérica por la que “las creencias de orden religioso o de cualquiera otra naturaleza no son, por sí mismas, factores de cohesión social. Los únicos factores de cohesión en un Estado que se pretende laico, son la libertad de conciencia de cada individuo, la igualdad ante la ley, la justicia social, la solidaridad y los derechos humanos”, debiendo constituir los valores que dimanan de estos principios el compromiso de los allí manifestantes. 

La enunciación de principios, es asumible por cualquier demócrata, y a las propuestas anecdóticas (crucifijos, símbolos, protocolo…) no daría mayor importancia si no fuera por representar la colección de cohetes que, sin embargo,  producen en el cielo espectaculares efectos que rompen a modo de traca dejando caer sobre la ciudadanía los cascotes en forma de legislación positiva que afecta a la vida y muerte de las personas, a la organización de la familia, a la formación y educación de los hijos, al reconocimiento del hecho religioso y a la dignidad de la persona humana. 

Pese a la coincidencia en los principios, hay una diferencia importante entre el Manifiesto Laicista y el Mensaje que el Cardenal Tarsicio Bertone, revestido de la autoridad religiosa que le otorga el ejercicio de su cargo como Secretario de Estado del Vaticano, pronunció en forma de conferencia el pasado día 5 de febrero bajo el título de “Los Derechos Humanos en el Magisterio de Benedicto XVI”. 

Para Bertone, La Declaración es la expresión escrita de las bases en que se fundamenta el Derecho de las naciones, las leyes de la humanidad y los dictados de la conciencia pública.  Los derechos que ampara son inherentes y consustanciales a la naturaleza humana: por eso se llaman derechos naturales, innatos, inviolables e inalienables, valores inscritos en el ser humano. “La fuente de estos derechos no es nunca un consenso humano, por notable que sea”. No se trata de que la votación en el Congreso arroje un resultado de 8 a 7 o de que su evaluación se contabilice “por goleada”. Y estos derechos son indivisibles y universales. Están por encima de la política y también por encima del Estado-nación. Son verdaderamente supranacionales. Su protección jurídica, de esta forma, debe ser una prioridad para cada Estado. 

Por eso, como decía, la afirmación o negación de estos derechos no son susceptibles de tramitación parlamentaria. Porque el derecho a la vida –por ejemplo- es, incluso, preconstitucional, como la definición de matrimonio es cuestión semántica y no legislativa, y la sucesión de acontecimientos a través de los años y siglos es materia histórica que por mucha tierra que se eche encima para tratar de “borrar la memoria”, siempre vendrán arqueólogos que cuidadosamente reconstruirán los campos de batalla. 

El respeto a la vida tiene carácter universal y debe concretarse desde su concepción hasta su ocaso natural. La familia se configura como la célula primaria y vital de la sociedad de quien dependen su salud y su fortaleza. Para la Iglesia “la vida familiar está fundada sobre el matrimonio de un hombre y una mujer, unidos por un vínculo indisoluble, libremente contraído, abierto a la vida humana en todas sus etapas, lugar de encuentro entre generaciones y de crecimiento en sabiduría humana”. Por ello, a los padres compete, por derecho natural, la primera tarea educativa, y a los que se debe respetar el derecho a elegir la educación para sus hijos acorde con sus ideas y, en especial, según sus convicciones religiosas. 

Finalmente, Bertone se refirió, cómo no, a la Libertad religiosa, como derecho primario e inalienable de la persona, debiendo el Estado democrático reconocerla y crear las condiciones para su efectivo y pleno ejercicio por parte de todos los ciudadanos, sin necesidad de imponer una fe o una religiosidad estrictamente privada (lo que definió como caricatura del hecho religioso). 

Con ocasión de este viaje, el Presidente Rodríguez Zapatero recibió al representante del Estado del Vaticano, como lo hizo días atrás al primer ministro chino Wen Jiabao con el que ignoró la violación de los derechos humanos en el gigante asiático. En este caso hubo coincidencia en la afirmación de los derechos humanos. Solamente quedaron para un encuentro “a solas” el repaso de tres motivos de confrontación, la ampliación del aborto, la asignatura de Educación para la Ciudadanía y la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Estos bajaron un nivel en el protocolo gubernamental para ser tratados con la “número dos” del Gobierno, que vestida de color lila, le resultó “más elegante” y “colorida” al purpurado. Aquella sala tomó forma de ring y por ambas partes vistieron de seda sus puños de hierro. No podía ser de otro modo.