sábado, 25 de octubre de 2008

BETANCOURT Y EL DIÁLOGO


Con el título "La opinión de Betancourt", Boabdil publicó el 27 de octubre este Comentario.  http://www.tribunadenavarra.com/

Cuando en 20 de agosto de este año llamó gratamente mi atención Ingrid Betancourt, no me figuré que despertaría mi interés, el 11 de septiembre siguiente, al acordarse la concesión del Premio Príncipe de Asturias a la Concordia 2008, pero menos todavía que hoy, con motivo de la entrega del galardón, volvería a referirme  a  esta “Juana de Arco de la América latina”, más por sus declaraciones del pasado 8 de octubre en Bruselas que por la solemne fiesta de entrega que tendrá lugar esta tarde en el Teatro Campoamor de Oviedo.

En mi primera aproximación a la franco-colombiana me cautivó su espiritualidad que llegué a elevar a las gradas del misticismo sin dejar de reconocer su humanismo por su entereza ante la adversidad.

Dos semanas después quedé sorprendido al conocer la decisión del Jurado de los Premios “Príncipe de Asturias” de concederle esta distinción en su categoría “De la Concordia”.

Con ella se distingue a quienes con su labor “hayan contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad, la ignorancia o a la defensa de la libertad, o que hayan abierto nuevos horizontes al conocimiento o se hayan destacado, también de manera extraordinaria, en la conservación y protección del patrimonio de la Humanidad”.

Así, el día 11 de septiembre, destaqué en este blog el texto del fallo del Jurado en el que se aludía a “la fortaleza, dignidad y valentía con las que Ingrid Betancourt se ha enfrentado a seis años de injusto cautiverio” y se solidarizaba “con todas aquellas personas que padecen las mismas dramáticas e inadmisibles condiciones que ella ha sufrido, así como con aquellos gobiernos que, al igual que el Gobierno de la República de Colombia, trabajan por la consolidación del sistema democrático y las libertades cívicas”.

Pero, el pasado 8 de octubre enturbió su semblanza una publicación procedente de Bruselas, en la  que como respuesta al ser preguntada por su opinión sobre los intentos que hizo el Gobierno español de negociar con la banda terrorista ETA, defendiera que debería hablarse con todo el mundo, “en particular con los terroristas”, con los que dijo “hay que negociar, primero porque es el mejor modo de salvar vidas, y segundo porque no hacerlo es justificar la barbarie”.

Dichos comentarios molestaron especialmente al Foro de Ermua, colectivo que tiene entre sus postulados “Evitar cualquier negociación política entre el Estado y las diversas instituciones públicas españolas y vascas con la banda terrorista ETA”, ya que consideran no haber proyecto o cambio político alguno que deba ser negociado con asesinos y criminales, como condición previa para su posible desaparición. Tal ha sido su enfado que, a través de un comunicado, reclama a Betancourt que renuncie al premio y lo ponga a disposición de la fundación Príncipe de Asturias ya que sus manifestaciones en pro del diálogo con terroristas son incompatibles con el espíritu del galardón.

A este respecto soy partidario de que cuando se dan opiniones y éstas tienen la posibilidad de trascender más allá del uso doméstico de una simple charleta se debe cuidar la terminología, como si entre eruditos se estuviera, utilizando las palabras precisas para evitar que sobre la devaluación añadida que produce el traslado masivo de las frases se deduzcan distorsiones que modifiquen su pretendido significado contextual 

Entiendo que son dos cosas distintas la defensa del diálogo como forma de relación entre las personas o sociedades, a través de la voz, frente a la utilización de la violencia y la justificación de la negociación que implica convenio, concertación, trato, arreglo o pacto.

Respecto de la ETA el diálogo está agotado desde que los asesinos no tienen otra voz  que la utilización de la fuerza, el crimen y la extorsión para alcanzar sus fines. Y la negociación es de todo punto irracional porque subjetivamente significaría dar el status de interlocutor político a una banda sanguinaria y objetivamente no hay contravalor que ofrecer para alcanzar la normalidad en la convivencia, que por esencia es algo que está fuera del comercio de los hombres. Como decían los romanos es “res extracomertium”

Comprendo que se puede juzgar de inoportuna la declaración de la Betancourt, precisamente referida al terrorismo etarra en España, aunque desconozco el contexto y el último alcance que pretendieron sus declaraciones. Si con ellas quiso avalar moralmente el reciente comportamiento del Gobierno español, ya rectificado, me sumo a la condena del Foro de Ermua.

He detenido la publicación de este comentario hasta leer el texto íntegro del discurso de la política colombiana, cuyo mensaje en modo alguno ha incidido sobre la negociación sino que se ha centrado en el poder de la voz, en este caso, frente al silencio y la indiferencia. Por ello, en mi personal balanza, a la hora de invalidarla para recibir la escultura de Joan Miró, la bandeja de su gallardía y templanza durante los seis años largos de cautiverio pesan más que los escasos minutos de un desliz ante los medios de comunicación.