viernes, 31 de octubre de 2008

HOY A LA REINA "LE ZUMBAN" LOS OÍDOS


Con este título , el día 3 de noviembre, Boabdil publicó este Comentario en Tribuna de Navarra. http://www.tribunadenavarra.com


Durante todo el día de ayer SM Dª Sofía, durante su viaje por América, tuvo que padecer un fuerte zumbido de oídos de ser cierto el decir popular que atribuye una dolencia de tinnitus o acúfenos cuando alguien es murmurado en su ausencia.

Con motivo del 70 aniversario de la Reina Sofía, el próximo 2 de noviembre, Pilar Urbano ha actualizado la biografía que publicó en 1996 y en una entrevista radiofónica ha dado detalles sobre las conversaciones que ha mantenido con Doña Sofía durante 120 días, antes de salir a la luz el libro “La Reina muy de cerca“, que ayer presentó en Madrid.

El hecho de que, aun comprendiendo, aceptando y respetando que haya personas con otra tendencia sexual, cuestione el orgulloso gay, la necesidad de su exhibición en carrozas y manifestaciones, así como que se llame matrimonio a la unión de dos personas del mismo sexo ha sido el detonante para que la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Felgtb) haya pedido a la Casa Real que rectifique las declaraciones de la reina Sofía sobre la homosexualidad. Que no esté a favor del aborto ni sea partidaria de la eutanasia ha complementado el número de críticos de los sectores más radicales del feminismo y de la progresía política.

Servida la polémica, la Casa Real, ha hecho público a continuación, un Comunicado oficial en el que habla de “supuestas afirmaciones realizadas en ámbito privado que no corresponden con exactitud a las opiniones vertidas por SM la Reina” y  que, "tal y como se reproducen, no reflejan la profunda actitud de respeto de SM la Reina hacia todas las personas, su cercanía hacia quienes sufren, son perseguidos o discriminados", añadiendo el portavoz que "tal y como se reproducen, tampoco reflejan la impecable trayectoria de absoluto respeto y neutralidad mantenida - como es público y notorio - por SM la Reina frente a los asuntos objeto de polémica en la vida pública española e internacional y, en particular, frente a aquellos ámbitos objeto de decisiones adoptadas por los representantes de la soberanía nacional o por cualquiera de los otros poderes del Estado", para finalmente, lamentar “profundamente que la inexactitud de las palabras que se le atribuyen haya producido malestar o disgusto en personas o instituciones, a las que siempre ha profesado y profesa un profundo respeto”.

Por si, hasta aquí, no fuera suficiente el motivo de diferencias y  discusiones, y alimento de temática para, editoriales, columnas, foros, tertulias y otros…, Pilar Urbano, salió a los medios, a las nueve y media de la noche de ayer respondiendo de manera contundente al comunicado de la Casa Real sobre la 'inexactitud' y las "supuestas afirmaciones" de la Reina contenidas en su reciente libro con una defensa de su profesionalidad —"lo que ha dicho la Reina es lo que dice mi libro"— y un recordatorio del exhaustivo proceso —"perfectamente documentado"— de revisión de las pruebas de imprenta que permitió a Doña Sofía y su entorno de La Zarzuela verificar y dar "luz verde" a sus declaraciones.

Me he extendido en la narración, porque este es el resumen de la noticia. Pero no es tanto la exactitud de su contenido, sino el problema que saca a la luz sobre lo que quiero extender mi comentario. A mí me importa poco que haya podido haber “inexactitud” en las palabras, sean o no “supuestas” las afirmaciones, así como la actuación de los edecanes de La Zarzuela.

Exclusivamente, a los fines de este Comentario, yo doy por buena la noticia inicial a efectos de valorarla.

Hay dos ángulos sobre los que se puede entrar en opinión, uno sobre el contenido de lo expresado (homosexualidad, matrimonio, aborto y eutanasia) y otro, acerca de si esta persona puede ver alterada su capacidad de obrar por el hecho de estar casada con el Jefe del Estado (un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, en el que la Soberanía nacional reside en el pueblo y cuya forma política es la Monarquía parlamentaria).

Dentro del primero no me considero con capacidad de síntesis suficiente para abordar los cuatro temas, con los de “familia” y “sociedad” que les va implícito, dentro de un reducido comentario.

Sólo me voy a referir a una obviedad, por su simpleza: “el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en orden a la procreación y convivencia”. Jurídicamente, se le matizará, con posterioridad, su naturaleza contractual y sus modos, condiciones y términos, si se quiere. Religiosamente, se le atribuirá el carácter que sus reglas y cánones tengan asumidos. Pero, si queremos referirnos al “matrimonio” en modo alguno podemos salirnos de la necesidad de la existencia de un hombre y de una mujer. Como bien dice, en esta ocasión la Reina, pueden buscarse otras denominaciones pero no empeñarse en confundir en una dos realidades diferentes. Y esto lo puede afirmar la Reina y el último de los ciudadanos “del mundo mundial”, sin tener que cohibirse ni pedir permiso a nadie, y sin ser contradictorio con la necesidad de regulación de las uniones entre homosexuales, con equiparación en derechos y obligaciones –si se quiere- al matrimonio, en cuanto la biología lo permita.

Por eso no estoy de acuerdo con el Sr. Llamazares al afirmar que "Quien decide si es matrimonio o no es matrimonio no es la Reina, sino que es el Parlamento, y el Parlamento ha decidido que la unión entre homosexuales es tan matrimonio como la unión entre heterosexuales". No, Sr. Llamazares, no decide ni la Reina ni el Parlamento. ¿Se figura el desvarío que se organizaría si en algún momento las Cámaras legislaran que el período que corre a partir de las 12 pm. horas pasara a llamarse “día”?. Nunca sabríamos si estábamos bajo el sol o bajo la luna. Otra cosa distinta es que el Parlamento diga que dicho período lo vamos a medir igual que el del día en horas, minutos y segundos. Pero nunca podrá decir el Parlamento que las plantas se van a beneficiar de la luz del sol durante la noche.

Respecto a si la Reina tiene mermada su capacidad de obrar, en el ejercicio del derecho de expresión, creo que una primera aproximación nos la da el contenido del artículo primero de la Constitución. En primer lugar, habremos de deshacer la confusión terminológica que se produce entre Reina, cuando es la titular de la Jefatura del Estado, como sucede con la Reina Isabel de Inglaterra y Esposa del Rey, como sucede en el caso de Dª Sofía. Al Rey constitucional es al que se le puede atribuir la conocida frase de que “reina pero no gobierna”, pero la esposa del rey “ni reina ni gobierna”, por lo que no veo justo que se le limite su capacidad.

Otra cosa diferente sería la exigencia de la prudencia que, por definición es una virtud, que para Aristóteles es una excelencia añadida a algo como perfección, respecto de la que caben grados de la misma. En su ejercicio aquella virtud va unida a la discreción, y fijándome en la impecable trayectoria de Dª Sofía, aquí sí estaría de acuerdo con San Josemaría al decir “¿Quién calumnió a la mujer diciendo  que la discreción  no es virtud de mujeres?”,