martes, 14 de octubre de 2008

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN NAVARRA?


Con el título "A Navarra, en el día de la Fiesta Nacional", Boabdil publicó el siguiente Comentario en "Tribuna de Navarra", el pasado día 12 de octubre. http://www.tribunadenavarra.com/
-->
Desde tierras lejanas me acerco a Navarra, como otrora vinísteis vosotros hasta los campos de las Navas, acompañando a castellanos en amalgama con aragoneses, portugueses, nobles franceses y aguerridos Obispos en defensa de la Cruz, abriendo el Paso de Despeñaperros a los cristianos, que así se adentraron en el Valle del Guadalquivir.
Aludo al emblemático 1212, como el primer eslabón de acontecimientos que a lo largo del segundo milenio servirían para fabricar la rica cadena de la que prendería la construcción de España. Significativa es la fecha 1492, a estos efectos, año en el que el Boabdil -que llevo dentro- capitulase en Santa Fe la rendición de Granada. Las lágrimas del “moro” lubricaron lo que durante mucho tiempo se ha dado en llamar “Unidad de España” aunque sería más exacto denominar “Fin de la Reconquista”, trasladando la fecha de la unidad al siglo XVIII con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V, que ponen fin al modelo político pactista que habían aplicado los reyes de la dinastía Habsburgo en España durante los siglos XVI y XVII, y que hacía de la Monarquía hispánica una mera unión de territorios con instituciones y legislación propias.
Todavía recuerdo al Profesor Ismael Sánchez Bella, en sus magistrales clases de Historia del Derecho pronunciadas en el embrión de vuestra prestigiosa Universidad, lo que se llamó Estudio General de Navarra, cuando en una pequeña y acristalada aula de la planta baja del Edificio de la Cámara de Comptos Reales nos dictaba alguna lección dedicada a Instituciones de la Edad Moderna en España, cómo hacía hincapié en que cambiásemos nuestras nociones históricas, procedentes del Bachiller –de otra parte muy rico en conocimientos- en el sentido de sustituir la memoria de los Reyes Católicos por la del Duque de Anjou a la hora de fijar el momento decisivo de la unidad política de España en un solo Estado, lo que vendría tras la Constitución de Cádiz de 1812 creadora del Estado-nación que hoy conocemos aunque ya no siga el molde centralista.
No obstante, Navarra siguió siendo un reino con sus Cortes y sus fueros, no sólo administrativos, sino políticos y constitucionales. Y las Vascongadas, aunque nunca fueron un reino, siguieron teniendo sus fueros y se las denominará provincias exentas, cada una con sus Juntas Generales, similares a las Cortes. (No olvidemos que Navarra y Vascongadas no se rebelaron contra Felipe V).
Así las cosas, no sin nubarrones y con alguna que otra fuerte tormenta, la unidad territorial de España se ha mantenido, siguiendo el modelo borbónico-napoleónico, hasta nuestra Constitución de 1978 que relega el modelo provincial a la Administración Local, y supera el nacionalismo conservador, que en la Transición se consideró excesivamente vinculado a la dictadura franquista, al propio tiempo que sustituye el viejo Estado centralista por el Estado de las autonomías, siguiendo el modelo de la II República que había iniciado el proceso de constitución de “regiones autónomas”.
Allá por los años 80 tuve ocasión de escuchar a Landelino Lavilla, que el Título VIII de la Constitución, el dedicado a esta delicada materia, se encontraría durante mucho tiempo en “régimen constituyente”. Lamenté entonces la falta de valentía de los ponentes, sin dejar de reconocerles el funambulismo que debieron practicar mientras llegaban a los “pactos de mantel”, sin que se cayera de la mesa ningún cubierto que pudiera herir ni siquiera salpicar al comensal de al lado. Pero transcurridas estas décadas el título VIII se está convirtiendo en un chicle en manos de mozuelos que estiran y tensionan sin temor a que el hilillo de la goma de mascar se rompa. ¡Qué trabajo hubiera costado haber techado la Constitución y no dejarla con una terraza proclive a las goteras que en ocasiones inundan salones tan ricos como los dedicados a la Educación, por poner un ejemplo, u otros que albergan obras más abstractas como la Seguridad jurídica!
Toda esta digresión histórica y de gran actualidad me viene a la mente cuando estos días estoy contemplando el panorama político que se vive en Navarra y, dentro de ella, en el seno de Unión del Pueblo Navarro. Un partido que ha dado frutos tan sabrosos y ricos como los de los campos de la Rivera, anhelada despensa de territorios vecinos, no puede de la noche a la mañana desaparecer.
La ausencia de este Partido puede conducir a una opción socialista o a una entrega de los destinos de Navarra a manos de partidos al servicio del Nacionalismo vasco. Y, de otra parte, conocidos los vaivenes del partido socialista, que es capaz de firmar “capitulaciones”, el futuro de Navarra se puede presentar tan oscuro como la crisis económica y financiera que nos acompaña en la actualidad.
Le decía a un amigo navarro que el Presidente de su Comunidad Foral no ha valorado suficientemente su reciente decisión ni su determinación de imponer su voluntad, aunque sea con argucias procedimentales. Mi amigo me contestaba que exagero en mis pronósticos y que no debería sobredimensionar la trascendencia política de la traición del Sr. Sanz. (Casi mantenía una postura similar a la de quienes, desde el Gobierno, criticaban a los que presagiaban la inminente llegada de la Crisis ´2008).
Sin embargo, me reafirmo en el análisis y considero que se puede provocar una “Zona Cero” política en la Plaza del Castillo, al lado del Palacio de Navarra que puede poner en peligro desde la estructura de éste hasta la integridad de esa España a la que tanto trabajo nos ha costado poner fronteras –de integración y defensa, que son los fines de ésta frente a los límites geográficos que nos vienen dados por la Naturaleza- a todos los españoles y dentro de las cuales, naturalmente, está incluida Navarra por voluntad de los navarros y del resto de los españoles.
¿Recuerda el Sr. Sanz la Anexión, que no Conquista, en 1512? ¿de qué sirvió la Ley Paccionada, que no impuesta, de 16 de agosto de 1841?; ¿tal vez se ha olvidado de la reafirmación constitucional de 1978?. El repetido Sr. Sanz no se tiene que olvidar que una parte alícuota de Navarra es mía como al igual que de los cuarenta y tantos millones de españoles.
Por lo que se refiere al Palacio en el que se alberga el Salón del Reino sería irreparable que el resquebrajamiento llegase al frontón triangular de remate en el que se representa el escudo de Navarra entre dos personajes masculinos, con atuendo clásico, que simbolizan al hombre montañés y al ribero; la unión de las dos grandes y diversas zonas de Navarra.
¿Se da cuenta el Sr. Sanz de lo que significaría una fractura entre el montañés y el ribero para la unidad de Navarra? Tal vez, el uno seguiría el rumbo de la Comunidad Riojana y el otro el del País Vasco. En definitiva, Navarra quedaría diluida como un azucarillo en un vaso de agua. El azúcar habría perdido su identidad.
Y, en cuanto al negro presagio de una posible y futura disgregación de España, como consecuencia de una capitulación de Navarra a favor del País Vasco, y posterior separación de España, aunque para ello hubieran de pasar muchos años, tal vez siglos, abundando en el recuerdo de los hitos históricos 1512-1841-1978. ¿Ha valorado el Sr. Sanz la trascendencia del ofuscamiento en una decisión inducida a los órganos directivos del Partido? ¿Ha meditado sobre la trascendencia de utilizar argucias, obligando a no mantener la mano en los bolsillos en lugar de significarla al tenerla que ponerla en alto por temor a ser represaliado en sus aspiraciones políticas, como antaño se hacía, incluso obligando a levantar el brazo al paso de dictadores?
Como votante del PP, cuyos principios son igualmente inspiradores de los de UPN, añadiéndole la nota diferencial del Reyno y defensa de sus fueros, considero que el actual Presidente de la Comunidad ha quedado inhabilitado como incapacitado se conviene en nuestra legislación a un pródigo, por no acudir a la demencia. Ha dilapidado una fortuna, pero con el agravante de que esa fortuna no es suya; pertenece también a otra formación que le prestó –no regaló- sus votos, y no sólo en Navarra en donde su generosidad llegó al límite de admitir su fagocitación voluntaria en favor de la formación regionalista. Los votantes del PP desde el más lejano oeste de Galicia hasta el opuesto este de Cataluña en el Norte hasta el último lugar del litoral andaluz en el Sur, incluyendo los isleños de nuestros dos grandes Archipiélagos además de las Ciudades de Ceuta y de Melilla nos sentimos defraudados.
De nada sirvió nuestra presencia cuando arropamos al Presidente de la Comunidad más de 100.000 españoles –según sus propios cálculos-, y pudimos vitorearle efervorecidos su grito de “Viva Navarra foral y española”, en marzo del año pasado, porque como él mismo dijo frente a las manifestaciones suplicantes del PSOE de que no se cambiaría el statu quo navarro, que no se fiaba mientras ese partido no garantizara que no pactaría con los nacionalistas. Fue el Presidente de UPN, que no el líder del PP, quien clarificó “Todos somos miembros de esa gran realidad nacional que se llama España”. Junto a otros gritos, yo también quedé afónico repitiendo “Navarra es España”. Buena prueba de ello daban la presencia, en lugares destacados, de Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, Jaime Mayor Oreja, Pío García Escudero, María San Gil y Gustavo Alcalde. La presencia de un elenco de apellidos tan significativos del PP, dan idea de la magnitud nacional de la manifestación.
Finalmente, me da pena la mala imagen que en España está dejando esa Comunidad Foral que siempre ha sido reconocida como regionalista, apartada de las separatistas. Hemos respetado vuestro régimen económico diferenciado, algo que con la indignación que innecesariamente se ha provocado, presagio, comenzará a cuestionarse e, incluso, hasta los Sanfermines resultarán menos simpáticos y se encenderán las críticas, antes silentes, sobre los encierros y el desmadre de sus calles y jardines durante los próximos días de julio. ¡La vida es así!
Pero no quiero terminar, sin alertar de que pese a lo avisado y perdónese mi visión apocalíptica, todavía es tiempo de rectificar, que si comprendo es imposible solicitar del Sr. Sanz por resultarle imposible limpiarse del fango en el que está sumergido, ante lo que él bien sabe cómo se acude a la tintorería en estos desafortunados casos, caben otro tipo de fórmulas de rectificación que pueden producirse hasta el día de la sesión del Parlamento Español, en la que se discutan y se sometan a votación los PGE 2009.