martes, 13 de enero de 2009

TRES VECES ME NEGARÁS. Y... PEDRO NO LLORÓ

El próximo 16 de enero habrán transcurrido 91 años, desde que en dicha fecha del año 1918, por primera vez, un hombre enjuiciara formalmente a Dios, en Moscú.

Recordemos que el 25 de octubre de 1917 (según el calendario juliano, que se encontraba aún en uso en Rusia en esa época; 7 de noviembre según el calendario gregoriano, adoptado a partir de 1918), el líder bolchevique, Vladimir Lenin, dirigió el alzamiento en Petrogrado, la entonces capital de Rusia, contra el gobierno provisional de Aleksandr Kérensky.

A los pocos meses, parece ser que, a primera hora de la mañana de aquel 16 de enero, un tribunal popular, presidido por el Comisario de Instrucción Pública Anatoly Lunacharsky, inició la sesión del juicio a Dios por sus crímenes contra la Humanidad, dando lectura a los cargos que el pueblo ruso –y, por extensión, la especie humana- tenía contra Dios. Se le imputó el delito de genocidio.

Durante cinco horas, con una Biblia en el banquillo de los acusados, los fiscales presentaron innumerables pruebas de culpabilidad basadas en testimonios históricos. La defensa, designada por el Estado Soviético, pidió la absolución por aplicación de la eximente completa de demencia grave.

El Tribunal popular declaró a Dios culpable de los delitos por los que fue juzgado y el Presidente leyó la sentencia por la que se le condenó a morir fusilado a las 6,30 horas del siguiente día 17. La sentencia fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento que disparó cinco ráfagas de ametralladora contra el cielo de Moscú.

En España esta ejecución se escenificó, el 28 de julio de 1936, por un grupo de milicianos de la República que fusiló, entre blasfemias, el monumento dedicado al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, en el término madrileño de Getafe. El 7 de agosto, otro grupo de militares dinamitó lo que quedaba de la imagen. Hoy, en el Cerro se encuentran, reconstruidos, la Ermita de Nuestra Señora de los Ángeles, que data del siglo XIV, albergando el Convento de las Carmelitas Descalzas del Cerro de los Ángeles fundado en el año 1923 por la Santa Madre Maravillas y el Monumento al Sagrado Corazón, construido en 1919 e inaugurado por el rey Alfonso XIII. 

En el año 2001, se produjo un segundo enjuiciamiento a Dios. En este caso el juicio se llevó a cabo sólo en la ficción, es un juicio cinematográfico. Me refiero a la película australiana “El hombre que denunció a Dios”. En su argumento se narra la situación del velero de Steve Myers, interpretado por el cómico escocés, Billy Connolly, que al quedar destrozado por la fuerza de un rayo, la compañía aseguradora se negó a pagar los daños, por tratarse de un siniestro que trae su origen en un acto divino. El protagonista, siguiendo la argumentación del seguro contratado, denuncia a Dios. El título del film fue un buen reclamo para su éxito entre determinado público, ávido de mantener viva la llama deicista  en el mundo.

El tercer proceso lo protagonizó, en 2005, Pavel Mircea, condenado a 20 años por asesinato, quien acusó a Dios de haber violado el contrato que entre ambos establecieron con el Bautismo al no protegerlo de la tentación del diablo, que le embaucó y estimuló para que matase a una persona. Mircea, después de dos años, no ha conseguido que la oficina del fiscal de distrito público de Timisoara (Rumanía) admitiera su denuncia (“Mircea Vs. Dios"), argumentando que si bien “Dios está en todas partes”, no es una persona a los ojos de la ley y no tiene una residencia legal.

Dejando a otros foros la discusión sobre las distintas redacciones dadas por los evangelistas al pasaje del Nuevo Testamento en el que Pedro niega por tres veces a Jesús, quiero reproducir el versículo de San Marcos, Y Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: Antes de que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres. Y rompió a llorar”.

Me vienen a cuento las “negaciones” de Pedro en el Evangelio, como premonición de lo ocurrido en la historia, dentro de último siglo, respecto de la conducta de los hombres al “negar” a Dios, en forma de “sentarLo en el banquillo”, en tres momentos.

Y he elegido la versión de San Marcos, porque finaliza con el arrepentimiento de Pedro, “Y rompió a llorar”. Pero esto no ha sucedido en el mundo actual; antes bien, el hombre quiere seguir hurgando en la idea de destruir a Dios filosóficamente o mediante el esperpento.

Así, el 17 de septiembre de 2007, Europa Press nos sorprendía con la noticia de que el senador de Nebraska Ernie Chambers graduado en leyes, puso en marcha otro juicio contra Dios, por haberse sentido amenazado: “Es el causante de todas las muertes, de toda la destrucción, así como de sembrar el terror entre millones y millones de personas en la Tierra”, y en segundo lugar, para demostrar que en los Estados Unidos “cualquiera puede enjuiciar a quien sea, incluso a Dios”. Todo bajo el imperio de la Ley.

El juicio que en un primer momento fue admitido a trámite por el tribunal, acaba recientemente de ser desestimado por el juez del distrito de Douglas encargado del caso, Marlon PolK, “Dado que esta Corte encontró que no se pudo tener acceso al aquí nombrado. Por tanto, este proceso será desestimado”

Es decir, que según Marlon Polk, Dios se ha librado del proceso por carecer de un domicilio, o un apartado postal, en el cual se le puedan notificar los cargos.