
Intencionadamente, redacté mi anterior Comentario en estas páginas a modo de preámbulo –por seguir un orden-, en tanto he dejado transcurrir los acontecimientos, hasta ver el alcance y dimensión de la campaña atea a que me vengo a referir hoy, pues considero que no estamos asistiendo a una serie de noticias que vayan sucediendo por casualidad.
Ya el año pasado, con motivo de la celebración del Corpus Cristi, en Toledo, los Cardenales Antonio María Rouco y Antonio Cañizares, éste último llamado recientemente por Benedicto XVI al Vaticano como Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos (uno de los nueve Dicasterios –Ministerios- de
España se está haciendo eco de un movimiento, no ya de laicidad sino de laicismo, como expresión de una doctrina de hostilidad hacia
Coincidiendo con estas fiestas de Navidad, se ha venido propagando la noticia del lanzamiento en los medios de transporte públicos del Reino Unido de una campaña atea que cuestiona la existencia de Dios: "There´s probably no God. Now stop worrying and enjoy your life". El eslogan, en español, se ha traducido: "Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida".
Decía que esta campaña se instala en el laicismo como una forma de hostilidad, ya que la enunciación del lema arroja a quienes mantenemos la existencia de Dios a las puertas del psiquiatra, como pacientes de un presunto stress, y del psicólogo para que nos recomiende una terapia ocupacional que combata nuestro enfermizo aburrimiento.
A través de su difusión, estoy siguiendo con interés esta nueva forma de evidenciar la presencia de Dios en nuestra vida diaria cuando transitamos por las calles de nuestras principales capitales. Precisamente, en unos momentos convulsos al estarse viviendo por y para la crisis económica que cada día sorprende más a nuestra sociedad, resulta extraño el interés por despertar a Dios, que se encontraba dormido en
La iniciativa no ha tardado en desembarcar en Barcelona, el pasado día 12, para trasladarse a Madrid, impulsada por
Después de los españoles y de los británicos, ha llegado el turno a los italianos, que anunciaron una campaña que comenzará el 4 de febrero para denunciar que “Dios no existe”. En Italia, la campaña publicitaria es apadrinada por
La semana pasada, el presidente del Consejo Pontificio de
Pese a la escasa importancia oficial que ha trascendido desde
Probablemente Dios debe existir y ha decidido echar una mano a nuestros responsables públicos para dejarles trabajar tranquilos en la elaboración de soluciones a la crisis, mientras los ciudadanos nos encerramos en otra burbuja, ésta de carácter espiritual, meditando sobre la incógnita más vieja de nuestra existencia.