martes, 25 de noviembre de 2008

COMENTARIO POLÍTICAMENTE INCORRECTO

Ha llegado a mi poder la portada de este periódico, que nada tiene que ver con la titularidad de la cabecera ya que el acontecimiento, de igual modo, ha podido suceder en La Coruña, Huelva, Almería o Gerona.

La noticia hace referencia a una madre que agarró a su hijo por el cuello, propinándole una bofetada y que a consecuencia de ella el niño se golpeó con el lavabo y sangró por la nariz. El entonces niño de 10 años fue calificado por la Guardia Civil y profesores como “difícil”, se había negado a hacer los deberes, se había encerrado en el baño y pateó a su madre. Es un “niño irregular, complicado, insubordinado”, según uno de sus profesores.

Está en juego una condena de nueve meses de prisión para la madre y que tengan que pasar un año y nueve meses separados por una supuesta agresión de ella a él.

La verdad es que lamento, muy de veras, verme obligado a hacer el presente Comentario, ya que he comenzado enunciándolo al darle título, detestando, por otra parte, la expresión que ha hecho fortuna en estos últimos años. Antes se decía que una opinión era o no era correcta, sin acudir a la política para adjetivarla, pero como el lenguaje es la viva expresión de un momento, me he sometido a dicha exigencia.

De otra parte, reproduzco la imagen del periódico para destacar que la noticia tiene el tratamiento periodístico de “primera plana”, ya que la sociedad –en pluma del periodista- resalta este hecho como extravagante. En otro caso la hubiera escondido en una página par de su interior. Y utilizo esta palabra en su más genuina acepción como algo fuera lo común, pudiendo haberme servido de cualquiera de sus sinónimos, a elegir entre estrambótico, extraño, grotesco, chocante, pintoresco, estrafalario, excéntrico o, cuando menos,  raro.

Y sé que hacerme eco de esta pretendida interpretación del medio de comunicación es optar por la intencionalidad benévola del periodista, que se sorprende de la noticia, y que induce a una respuesta similar a: “Yo recibí más de una bofetada de mis padres y agradecido estoy de ello, que no tuve que pisar un correccional y, actualmente, no soy un antisocial, maltratador, violento ni agresivo y respeto a mis mayores”.

Pero hay otra intencionalidad, maliciosa, consiste en despertar en el lector una reacción de escándalo ante los lectores que, como yo, nos sentimos sorprendidos y que tiene traducción en comentarios del siguiente tenor: “¿No te digo? Todavía hay gente que no ha “progresado” como para condenar el que se ponga la mano encima de un menor por los responsables de su educación, ni siquiera “animus educandi”. Estos son “fachas”, partidarios de la educación bajo la bandera de que “la letra con la sangre entra” y de que en el siguiente período de la formación del adolescente se restaurase el servicio militar obligatorio para someter al joven a la "bota del sargento”. 

ADDENDUM: Hoy, día 5 de diciembre, es noticia en la prensa nacional que "El Juzgado de lo Penal núm. 3 de Jaén (Andalucía) condenó ayer a una mujer a 45 días de prisión y le prohibió acercarse a menos de 500 metros de su hijo durante un año y medio por un delito de malos tratos, después de que, supuestamente, asestara un bofetón a su hijo de 10 años y le agarrara del cuello por negarse a hacer los deberes del colegio".

En cuanto al Juez, salvado el respeto que me merece su parte alícuota de titularidad en el Poder Judicial de nuestro país, no sería yo quien le nominase para que se le otorgara ninguna distinción de la Orden de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, con la que se acostumbran premiar "los relevantes méritos contraidos por cuantos intervienen en la Administración de Justicia y en su cultivo y aplicación del estudio del Derecho en todas sus ramas".