miércoles, 12 de noviembre de 2008

AHORA, HAY QUE ANDAR PARA HACER CAMINO



Con este título, Boabdil publicó este Comentario el día 25 de noviembre http://www.tribunadenavarra.com

Ya ha transcurrido más de una semana desde la madrugada del 4-N cuando bajo la parrilla de los medios de comunicación se van apagando los últimos rescoldos periodísticos dedicados a la primera aparición del Presidente Electo, Barack Hussein Obama.

 

Al haberse enfriado la emoción de las primeras críticas laudatorias de la “magnífica y trabada pieza oratoria”, del “brillante, fresco y seductor discurso”, y otros requiebros dedicados al primer americano, me he atrevido a desmenuzar su contenido, tratando de encontrar tales singularidades.

 

En mi opinión, Obama aunque se mostró seguro de sí mismo, fue ambicioso en sus aspiraciones y prudente en sus determinaciones, prefirió quedarse corto en proposiciones no fuera a verse luego maniatado, tal vez, por el duende de las cámaras ocultas de la Casa Blanca y por entresijos de la política internacional; en definitiva, pronunció un discurso realista, acudiendo a tópicos políticos generales y refugiándose en otros típicamente americanos. Personalmente, esperaba más de sus afamadas dotes oratorias, tras su paso brillante por la Universidad de Columbia y la prestigiosa escuela de derecho Harvard Law School, así como por la importancia de la magistratura a la que accedía, tras una brillante campaña. Tampoco quiero desmerecer el momento por lo que, pongo a disposición del lector mi análisis, en forma ordenada, para que pueda entrar en su contenido y obtener su propia opinión.


EN LA MADRUGADA (HORA ESPAÑOLA) DEL 4 DE NOVIEMBRE 2008

Comenzó con una reafirmación del país y de sí mismo, como carta de presentación. Ante “quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia” y  “el sueño de nuestros fundadores”,  “esta noche es la respuesta”.

Me recordó la llegada del presidente de la Generalitat Josep Tarradellas a Barcelona tras su exilio de 38 años en Suiza y Francia tras la Guerra Civil , el día 27 de octubre de 1977: “Ciutadans de Catalunya: Ja sóc aquí!”. ¡Ya estoy aquí!

Prosiguió con un capítulo de reconocimiento a sus adversarios Mc Laine y  Gobernadora Palin,  y de agradecimientos habituales, con ofrecimiento de la victoria al Vicepresidente electo, Joe Biden, a los jóvenes y no tan jóvenes que ofrecieron su voluntariado a favor de su candidatura, a su familia directa, esposa Michelle Obama, hijas Sasha y Malia y abuela, recientemente fallecida pero que “nos está viendo”, a sus hermanas Maya y Alma y resto de hermanos y hermanas, al Director de la Campaña, David Plouffe y al Estratega en jefe, David Axelrod. Toda una escenificación de la cohesión del Equipo político de arranque y de valoración de la Familia, habituales en todo final de campaña.

Finalmente, dentro de este apartado, se comprometió a ser el Presidente de todos, incluso de aquellos de los que no haya obtenido su voto esta noche. Estos compromisos son conocidos en España, desde que el príncipe Juan Carlos de Borbón asumió el 22 de noviembre de 1975 el título de rey de España: “la institución que personifico integra a todos los españoles”. De igual modo, la fórmula fue muy agradecida en el primer Discurso de Investidura, como Presidente del Gobierno, de  Adolfo Suárez, el 30 de marzo de 1979: ”No vamos a hacer una política al servicio de un sector de la sociedad, ni tampoco en beneficio exclusivo de nuestros afiliados o votantes. El Gobierno realizará una política al servicio de todo el pueblo español, procurando que ninguna pretensión legítima deje de ser defendida ni ninguna causa desoída”.

A continuación aludió a los tres principales retos que se le presentan ante su inminente trabajo en la Casa Blanca y que han sido repetidos durante la Campaña, pero en este momento sin adquirir compromiso alguno: Dos guerras (Irak y Afganistán), -lo que aprovechó para, posteriormente, hacer recuerdo de los soldados americanos que se juegan la vida por nosotros-, un planeta en peligro –en alusión a la necesidad de conciliar la preservación futura de la biodiversidad con el progreso humano-, y a la peor crisis financiera desde hace siglos, recordando más tarde los problemas económicos para las familias derivados del pago de las hipotecas, de las facturas médicas (sanidad privada) y de la educación para promoción de los hijos (referida al grado universitario).

A la vista del panorama anterior, destacó que la victoria electoral, en sí misma, no es el cambio que buscamos. Es sólo la oportunidad para que hagamos ese cambio. Algo así como un recuerdo a los versos machadianos: “Nunca perseguí la gloria. / Caminante son tus huellas / el camino y nada más; / caminante no hay camino, / se hace camino al andar”.

Y persistió en la filosofía de nuestro poeta sevillano al considerar el cambio como algo irreversible,  “no puede suceder si volvemos a como era antes”: “Al andar se hace camino / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar”.

Frente a las dificultades de retos históricos, tuvo la valentía de advertir que “habrá percances”, que “el camino será largo”, que “habrá comienzos en falso”, pero recuerda que Estados Unidos se construyó, con la labor de todos, “durante 221 años bloque por bloque, ladrillo por ladrillo, mano encallecida sobre mano encallecida”, como si en ese momento también se acordara de Antonio Machado: “Golpe a golpe, verso a verso...”

¡Cómo no! Insistió en “el cambio”; término conocido por casi todos los políticos ya que si no entendieran la política como el arte de cambiar la realidad social para acomodarla a los principios que vienen a liderar por considerar inválidos o caducos (actualmente, ha cobrado actualidad decir “obsoletos”) los existentes, su presencia en el escenario político no tendría razón de ser.

En España, nos vienen a la memoria las Elecciones Generales del 28 de octubre de 1982, en las que el PSOE, liderado por Felipe González, tras una campaña bajo el lema “Por el cambio”, obtuvo la mayoría absoluta.

Añadió una confesión de humildad y propósito de sinceridad (“Siempre seré sincero con vosotros sobre los retos que nos afrontan”), una invitación a la participación (“Os escucharé, sobre todo cuando discrepamos”). y una “decisión de curar divisiones que han impedido nuestro progreso”. Son ingredientes propios de las recetas de la izquierda que, a su vez, atribuyen “autosuficiencia” a los planteamientos de la derecha, y que, naturalmente, no pudieron faltar en su discurso.

Pero en caso alguno quiso hacer dejación de autoridad y firmeza ante quienes pudieran ver un mensaje excesivamente light y en ese sentido sentenció que “A aquellos, a aquellos que derrumbarían al mundo: os vamos a vencer. A aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos”.

La anécdota de la “niña de Obama”, Ann Nixon Cooper,  de 106 años, -ésta de carne y hueso- fue una magnífica oportunidad que le brindó el pasado, para repasar el siglo de vida de esta votante de Atlanta y unir a sus deseos para las allí presentes hijas Sasha y Malia, de corta edad, consiguiendo cubrir dos siglos de historia, dejando en la memoria de los que escuchamos su discurso, un botón en el que abrochar un mensaje cálido y esperanzador para el recuerdo. La alusión al futuro de sus hijas nos trajo a la memoria aquel otro discurso “I have dream” de Martin Luther King, el 28 de agosto de 1963, “Tengo un sueño: que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel sino por su reputación”. El sueño del Pastor baptista se había cumplido cuarenta y cinco años después.

No pudo faltar, a las puertas de la Casa Blanca una vibrante alusión al “Sueño Americano”, lugar común de todos los Estados y tendencias políticas, así como la alusión al hecho religioso, deseando que “Dios bendiga a los Estados Unidos de América”.

Con estas palabras dejó a un público enfervorizado, coreando: “Yes, we can”