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El día 6, en Pamplona, sonó “El chupinazo” y a los tres días, en Madrid, Alfredo se vistió de tuno. Muchos nos asomamos al balcón para escuchar las anunciadas “campanas de gloria”, aunque nos volvimos de él con el lamento de la compostelana al ver que a la capa del tuno le faltaba “la cinta que ella le bordó”…
Pero no quisiera desilusionar a los pasajeros de las decenas de autobuses que aparcaron a la puerta del Palacio de Congresos de Madrid. Terminaron cogidos por los hombros y zarandearon a la cúpula del Partido “haciendo la ola”, como si de una victoria deportiva se tratara y merecen el respeto de la lealtad, tan ausente en los momentos difíciles. También el protagonista tuvo la habilidad de no entrar en el campo de juego contrario, organizó la jornada deportiva como una mañana de entrenamiento. Ha sido un espectáculo de salón.
Anunciar como meta política de los próximos años la creación de empleo y de una economía sana y competitiva, dentro de un marco de igualdad de oportunidades y efectuar cambios en la política y en la democracia, son cintas con las que el tuno ha adornado su capa, procedentes de todo el “campus”. Nadie va a negar que son indispensables, en el momento actual, acciones políticas en esa dirección.
Frente a esta generalidad llama la atención que haya descendido al detalle de que los bancos den una parte de sus beneficios para crear empleo y que este esfuerzo se debe dirigir al “colectivo que ha estudiado y ha hecho un máster y ahora no encuentra trabajo”. Intelectualmente, esta conformación del discurso me resulta impropia no sólo del director sino también de la orquesta que lleva tiempo trabajando para él.
Se ha venido diciendo, últimamente, que Alfredo no es hombre de números, que la economía no es su fuerte. Y naturalmente, así lo ha demostrado en varios momentos.
Al mezclar el liderazgo de España en el sector de las Energías alternativas, del Cambio climático y de la Dependencia. Tal vez las dos primeras tengan alguna relación, pero traer la tercera a este apartado es para acordarnos de “las churras y las merinas“. Y, si de la Dependencia queremos hablar, por experiencia propia puedo demostrar que su aplicación en nada ha supuesto avance respecto del Estado de Bienestar, que fue su escalón inferior. Cuando se vive en la propia carne se puede hablar de este tema, pero en otro caso, por respeto, cuando menos, hay que estar muy bien informado para poder siquiera mencionarlo.
Hay un sector de la población al que se hace referencia y es al de los “cientos de miles de jóvenes” que cuando vieron la facilidad de ganar dinero en la construcción, sin encomendarse a Dios ni al diablo, dejaron los estudios y cambiaron “la paga paterna”, por las 300 y 400.000 pts. que se ganaban encima del andamio, para posteriormente, formar una familia y adquirir una vivienda. Concretamente, así sucedió durante años en la Costa del Sol andaluza. Aquellos jóvenes de 20 años, hoy ya rondan los 40, y se han quedado colgados de la brocha al derrumbarse el andamio, abrumados por la hipoteca y sin conocimientos para acceder a trabajos que incluso merman para los expertos. ¡Sí, sí! Así de duro, o de fuerte –como queráis-. Para estos se anuncia la intención de hacer “programas específicos”. ¿Programas para millones de parados…? Los programas, en lo que conllevan de proyecto, son declaraciones de futuro, pero en tanto que con ellos no se consiga el resultado, ¿quién paga la hipoteca? ¿qué hacemos con el desahuciado? ¿cómo llenamos la olla del mediodía?
Y decía que los números no es el fuerte de Alfredo porque también entra en contradicción cuando se refiere al Impuesto sobre el Patrimonio. Todos sabemos que con este gravamen se produce una múltiple imposición, durante todo el “iter” de su vida: desde el momento en que se adquiere el bien hasta el que se guarda como activo, para, encima, después de muerto su titular, volver a ser gravado con la imposición sobre sucesiones. Pues bien, esto no le importa porque parece que el patrimonio es lo que tienen en la caja fuerte los ricos de chistera y puro. Y “vende” traer estas figuras al discurso ante los descamisados. Aquellos que ya casi ni se veían desde la época de Alfonso Guerra.
Pero ítem más. Resulta que cuando se refiere al “copago” en Sanidad, lo rechaza sin más análisis, porque “el copago no tiene sentido porque es pagar dos veces por lo mismo, porque ya lo pagamos con nuestros impuestos”. Y es que acaso, y no quisiera irritarme, ¿no se está aplicando el sistema de copago en el régimen de asistencia a los dependientes?
Y seguimos con los números. Rubalcaba ha declarado que “el déficit no es progresista”. Esto reconozco que no estaba en los libros de Química, pero yo sí lo conocía en los de Derecho, durante el Régimen “cruel y despiadado”, al que ha hecho referencia, y que los dos vivimos, al menos con alegría, en nuestra época estudiantil; esa que le gusta otear, con el desenfado propio de quien se sienta en una banqueta de barra de bar. Yo estudié que uno de los requisitos que se exigían para la aprobación de los Presupuestos públicos era el que fueran “equilibrados”, lo que significa que no tuvieran “déficit inicial” y así lo he vivido como funcionario público relacionado con los presupuestos, y sólo hasta bien entrada la democracia, no he conocido la admisión del déficit presupuestario, que de una degeneración del término pasó a ser una práctica reiterada. Vino a ser como el triunfo de un imaginario “Mayo 68”, aplicado a la política presupuestaria. Esto junto con la desaparición de órganos fiscalizadores de la Administración Local. Me figuro que no se acordará del Servicio de Inspección y Asesoramiento de las Corporaciones Locales hasta que la reivindicación de la Autonomía Local prevaleció sobre la “Autonomía Moral”. ¡Cuántos conflictos de corrupción se hubieran evitado en todo el territorio nacional, de haber persistido el control central!
Por seguir todas las líneas maestras del discurso me voy a detener en sus consideraciones respecto del Sistema Electoral y la Familia. Efectivamente, ya han pasado más de 30 años desde que se firmó la Constitución. Ya es hora de que se dé valor a uno de los pilares de la democracia “un hombre, un voto” y que el instituto familiar sea respetado y protegido. Y si a sus intereses partidistas interesa que a otras instituciones civiles asimiladas a la familia se les apliquen los beneficios de la familia tradicional, háganse ampliación de derechos hacia ellas, si así es solicitado en el Congreso, pero sin necesidad de confundir el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, para tampoco desconcertar a quienes utilizamos esta lengua en España.
Finalmente, quiero felicitar al Alfredo Rubalcaba por su apelación a la Ética. Esa frase de “Si no vives como piensas terminarás pensando como vives”, viene a cuento, y puede ser un punto de partida hacia la regeneración ética que necesita y pide España ya que, tal vez, el nihilismo, el relativismo y el protegido desprecio de valores han sido los ocultos responsables de la crisis que ahora lamentamos.