
El pasado mes de agosto, desde este Blog dediqué un post a Ingrid Betancourt, con motivo de su liberación tras seis años largos de cautiverio en la selva colombiana.
Con ello me quise hacer eco y guardar recuerdo del momento porque consideré que es más noticia un desenlace feliz que un secuestro forzado, ante la escasez de aquéllos frente a la proliferación de estos.
Quise resaltar el humanismo de la franco-colombiana por su entereza ante la adversidad y pregonar en este modesto medio su confianza en Dios y su confesión cristiana, compatible con su ideología política.
Hoy, me satisface constatar que esta admiración no sólo ha sido valorada por mí, sino que ha merecido el reconocimiento de su segunda patria, con la condecoración de la Orden de la Legión de Honor, máxima distinción desde su instauración en 1802 por Napoleón Bonaparte, que le fue concedida el 14 de julio pasado, con motivo de la Fiesta Nacional francesa, en su grado de Caballero, ha ocupado la primera de las Audiencias Pontificias de este curso laboral, y ayer, día 10 de septiembre, le fue concedido, en España, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, distinción que al decir de sus palabras la recibe “con mucho respeto y mucha humildad”, compartiéndola –como no podía ser menos- “con sus compañeros secuestrados, aquellos que están esperando su turno para la libertad” y recibiéndola “con mucho amor, en nombre de mis compañeros que murieron en la selva”.
Con ello me quise hacer eco y guardar recuerdo del momento porque consideré que es más noticia un desenlace feliz que un secuestro forzado, ante la escasez de aquéllos frente a la proliferación de estos.
Quise resaltar el humanismo de la franco-colombiana por su entereza ante la adversidad y pregonar en este modesto medio su confianza en Dios y su confesión cristiana, compatible con su ideología política.
Hoy, me satisface constatar que esta admiración no sólo ha sido valorada por mí, sino que ha merecido el reconocimiento de su segunda patria, con la condecoración de la Orden de la Legión de Honor, máxima distinción desde su instauración en 1802 por Napoleón Bonaparte, que le fue concedida el 14 de julio pasado, con motivo de la Fiesta Nacional francesa, en su grado de Caballero, ha ocupado la primera de las Audiencias Pontificias de este curso laboral, y ayer, día 10 de septiembre, le fue concedido, en España, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, distinción que al decir de sus palabras la recibe “con mucho respeto y mucha humildad”, compartiéndola –como no podía ser menos- “con sus compañeros secuestrados, aquellos que están esperando su turno para la libertad” y recibiéndola “con mucho amor, en nombre de mis compañeros que murieron en la selva”.
Texto íntegro del otorgamiento, según Acta del Jurado:
Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, integrado por D. Matías Rodríguez Inciarte, D. Fernando de Almansa, vizconde del Castillo de Almansa, D. Adolfo Barthe Aza, D. Antonio Brufau Niubó, D. José Celma Prieto, D. Ramón Colao Caicoya, D. Jacobo Cosmen Menéndez-Castañedo, D. Francisco Daurella Franco, D. Juan Manuel Desvalls, marqués del Poal, D. Isidro Fainé Casas, D. Pedro Luis Fernández Pérez, D.ª Paz Fernández Felgueroso, D. Francisco de la Fuente Sánchez, D. Juan Ramón García Secades, D. Ignacio Garralda Ruiz de Velasco, D. Vicente Gotor Santamaría, D. Juan Luis Iglesias Prada, D. José Luis Méndez López, D. Fernando Menéndez Rexach, D. Marcelino Oreja Aguirre, D.ª Helena Revoredo de Gut, D. Ángel Ron Güimil, D. Román Suárez Blanco, D. Antonio Suárez Gutiérrez, D. Antonio Trevín Lombán, D. José María Villanueva Fernández, D. Santiago de Ybarra y Churruca, D. Santiago Zaldumbide Viadas, presidido por D. Vicente Álvarez Areces y actuando de secretario D. Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos, decide conceder el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008 a Ingrid Betancourt.
Reunido en Oviedo el Jurado del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008, integrado por D. Matías Rodríguez Inciarte, D. Fernando de Almansa, vizconde del Castillo de Almansa, D. Adolfo Barthe Aza, D. Antonio Brufau Niubó, D. José Celma Prieto, D. Ramón Colao Caicoya, D. Jacobo Cosmen Menéndez-Castañedo, D. Francisco Daurella Franco, D. Juan Manuel Desvalls, marqués del Poal, D. Isidro Fainé Casas, D. Pedro Luis Fernández Pérez, D.ª Paz Fernández Felgueroso, D. Francisco de la Fuente Sánchez, D. Juan Ramón García Secades, D. Ignacio Garralda Ruiz de Velasco, D. Vicente Gotor Santamaría, D. Juan Luis Iglesias Prada, D. José Luis Méndez López, D. Fernando Menéndez Rexach, D. Marcelino Oreja Aguirre, D.ª Helena Revoredo de Gut, D. Ángel Ron Güimil, D. Román Suárez Blanco, D. Antonio Suárez Gutiérrez, D. Antonio Trevín Lombán, D. José María Villanueva Fernández, D. Santiago de Ybarra y Churruca, D. Santiago Zaldumbide Viadas, presidido por D. Vicente Álvarez Areces y actuando de secretario D. Pedro de Silva Cienfuegos-Jovellanos, decide conceder el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008 a Ingrid Betancourt.
Ingrid Betancourt personifica a todos aquellos que en el mundo están privados de libertad por la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia terrorista, la corrupción y el narcotráfico.
El jurado al destacar la fortaleza, dignidad y valentía con las que Ingrid Betancourt se ha enfrentado a seis años de injusto cautiverio, quiere solidarizarse con todas aquellas personas que padecen las mismas dramáticas e inadmisibles condiciones que ella ha sufrido, así como con aquellos gobiernos que, al igual que el Gobierno de la República de Colombia, trabajan por la consolidación del sistema democrático y las libertades cívicas.
Oviedo, 10 de septiembre de 2008