miércoles, 20 de agosto de 2008

INGRID BETANCOURT, ¿UNA MÍSTICA DEL SIGLO XXI?


Fuentes gubernamentales españolas informaron a los medios de comunicación, el pasado día 13 de julio, que el Presidente de Gobierno del Reino de España se entrevistó en la Embajada española en París con la política colombiana Ingrid Betancourt, recientemente liberada después de seis años y cinco meses de secuestro en poder de las FARC (Fuerzas Armadas de Revolución Colombiana).


Con motivo de dicha entrevista José Luis Rodríguez Zapatero regaló a la franco colombiana Betancourt “un ejemplar de ´El libro de la vida´ de Santa Teresa de Jesús, una edición de Lumen de Elisenda Lobato García, y le ofreció además un ejemplar de la “Divina Comedia”, ilustrada por el artista español Miquel Barceló”.

A parte de los libros, Zapatero le obsequió con “dos camisetas de fútbol, una de la selección española y otra de la selección francesa dedicada por el jugador Zinedine Zidane a Betancourt ´con amistad´. Según las fuentes, el futbolista francés utilizó esta camiseta para jugar ayer un partido en el que se celebraba el décimo aniversario de la victoria de Francia frente a Brasil en el mundial del 98 en París”.

El presidente –prosigue la nota informativa gubernamental- “consideró oportuno regalarle estas dos camisetas dado que Betancourt reconoció que durante su cautiverio en la selva colombiana uno de sus pocos contactos con la realidad en sus más de seis años de cautiverio en la selva fue ver la final de fútbol entre Italia y Francia en 2006 y el famoso cabezazo de Zidane al futbolista italiano Marco Materazzi”.

Hasta aquí, la noticia que hoy pretendo comentar porque pese a leerla repetidamente la encontraba incompleta. Había algo que no me cuadraba. El Gobierno socialista se veía en la necesidad de justificar la razón del regalo de las camisetas de fútbol y, sin embargo, daba por entendido que todos teníamos que conocer las que pudieron impulsar a la diplomacia española para incluir como obsequios El Libro de la Doctora de la Iglesia y el de la dantesca descripción de los suplicios infernales hasta el encuentro celestial con la amada Beatriz.

Por ello, voy a aventurar la interpretación que la Diplomacia española pudo hacer de los regalos bibliográficos, pero que no ha explicado, quizás para mantener hasta el límite la postura “aconfesional” de nuestro Gobierno en todas sus manifestaciones públicas.

En la Divina Comedia, Alighieri comienza el relato de su travesía por las tres regiones del mundo (el infierno, el purgatorio y el cielo) con los siguientes versos inmortales: A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba…Y, al decir de la propia Ingrid, cuando abrazó a sus hijos “le pareció haber llegado al Nirvana, al Paraíso”, como cuando Dante llegó al Cielo y encontró a su amada, Beatrice (Beatriz)... cuyo nombre significa precisamente «dadora de felicidad» y «beatificadora», cercana a Dios en el centro del Empíreo, rodeado de los coros angélicos.

Y, de otra parte, a la Obra de nuestra más grande mística no le encontraba razones para el obsequio hasta que he ido verificando cómo la ex-candidata al gobierno de Colombia, tras ser liberada, no ha dejado de proclamar su fe católica, no se ha avergonzado de ella, manifestándose, al mismo tiempo, “políticamente de izquierdas”.

Ingrid ha visitado el Santuario de Lourdes y ha peregrinado a la Basílica del Sacré-Coeur de París para dar gracias al Sagrado Corazón. En el Semanario católico francés Pèlerin ha concedido una extensa entrevista en la que esta mujer de la política ha dado razón de su fe. Toda la publicación está llena de sentimiento, espiritualidad, de reafirmación de su fe, de su amor por Jesús y del descubrimiento de la figura de la Virgen, así como de citas de pasajes bíblicos. Por ello no me resisto a transcribir cuanto he investigado en relación con su espiritualidad.

En la entrevista Ingrid Betancourt cuenta que antes del secuestro estaba bastante desapegada de Dios. El secuestro, al principio, incluso empeoró su relación.

”El primer año, es verdad, yo estaba peleada con Dios. Me enfadé con él por la muerte de mi padre. Le decía: ¿por qué me has hecho eso, si sabes que te adoro, por qué me castigas? Luego entendí que podía dar gracias, porque papá nunca habría soportado seis años de este horror. Puedo decir que mi fe creció continuamente.”

Ingrid empezó a leer la Biblia… por Romanos 8, 26: “nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”.

”Al principio de mi cautiverio, me dije: bien, voy a pasar meses y meses aquí, así que voy a leer la Biblia, ya que no la conocía. Al abrirla, me salieron las palabras de las cartas de San Pablo. Las cito de memoria, más o menos: pide lo que quieras, que el Espíritu Santo pedirá mejor, porque sabe mejor que tú lo que necesitas. Al leer esto me dije: Dios mío, está bien, pero yo sé lo que quiero, ¡quiero ser libre! Seis años después, al releer la misma epístola, por fin la entiendo. Pensé: Menos mal que el Espíritu Santo está aquí para rogar por mí, porque soy incapaz de pedir lo que necesitaba”.

La veterana política colombiana explica también que pese a la devoción de su padre por la Virgen, a ella la figura de María no le decía nada. Desde luego no era su prototipo de mujer ideal. Pero, releyendo los Evangelios:

”…caí admirada ante ella. Sin duda porque para comprender a la Virgen hay que haber vivido y haber adquirido cierta madurez. Y comencé a descubrir a una joven que aceptó tener un hijo a pesar de tener un plan totalmente diferente para su vida. Ella afrontó todos los riesgos. Para la mayoría de los cristianos estas son cosas bien conocidas, pero para mí era un descubrimiento. Encontré a una María fuerte, una María inteligente, una María con sentido del humor. Me enamoré de María leyendo el evangelio de San Juan, en las bodas de Caná. Encontré ese diálogo entre María y Jesús extraordinario. Esa complicidad entre ellos es genial. A pesar de todas las razones con las que Jesús se opone a su madre, ella sabe que él va a hacer lo que ella quiere que, que Él transformará el agua en vino en la boda por amor a ella. Leyendo el pasaje no podía dejar de pensar en mi relación con mi hijo Lorenzo”.

También explica la razón de su peregrinación al templo parisino del Sagrado Corazón:

”El 1 de junio escuchaba yo Radio Católica Mundial, y me enteré de que en junio se celebra el Sagrado Corazón. Pues bien, la última vez que vi a mi padre, estábamos sentados en su habitación, bajo una imagen del Sagrado Corazón. Papá me tomó de la mano, observó la imagen y dijo: “Sagrado Corazón, cuida de mi corazón, cuida el de mi hija”.

“En aquel entonces aún no conocía bien la historia de Santa Margarita María, de hecho acabo de conocer su nombre ahora. Pero sí sabía que los que se consagraran como ella al Sagrado Corazón recibían bendiciones. Me acuerdo de una en particular, en que Jesús prometía tocar los corazones duros que nos hacen sufrir. Entonces oré: Jesús mío, nunca te he pedido nada porque eres tan grande que me da vergüenza pedirte. Pero aquí te voy a pedir una cosa muy concreta. No sé lo que significa exactamente consagrarse al Sagrado Corazón, pero si me dices, a lo largo de tu mes, el mes de junio, en qué fecha seré liberada, seré toda tuya”.

Y el 27 de junio un comandante de la guerrilla vino a decirles a los prisioneros que serían liberados. “El hecho es que Jesús cumplió su palabra: he vivido un milagro”, dice la política colombiana.

El 2 de julio, al pie del avión que la trajo de la selva, rezaba de rodillas un Padrenuestro y un Avemaría dando gracias a Dios junto con otros liberados. En sus manos, el Rosario que se hizo con unos botones como cuentas. El mismo Rosario con el que ha ido a Francia y ha mantenido en sus manos durante las distintas recepciones a las que ha acudido en la nación gala, entre otras con el Presidente Nicholas Sarkozy.

Este Post se ha alargado por encima de mi previsión al recoger gran parte de la información del Blog (Rincón Ignaciano) de Antiguos Alumnos del Colegio Loyola, de Guatemala –por cierto, con agrado por ser yo también Antiguo Alumno de un Colegio de la Compañía de Jesús- y que me ha parecido de interés para dar justificación al regalo del libro de la Santa de Ávila por parte de nuestro Presidente del Ejecutivo, pretendiendo difundir la noticia de unas vivencias que la prensa en España no ha recogido, pese a su indudable fuerza humana.